No es simplemente moda eco-friendly, ni es exactamente slow fashion,  y definitivamente no se reduce a un característico estilo étnico
Seguro que tienes una idea de a qué nos referimos cuando hablamos de moda artesanal. Pero es probable también que no lo tengas del todo claro. De hecho, existen opiniones diversas. El concepto a menudo se equipara a otros términos que no lo definen del todo o lo hacen de forma limitada.

Comencemos por aclarar que va bastante más allá de la inmediata relación que se establece con la producción de artículos que fabrican ciertas comunidades o grupos culturales, o ciertos sectores artísticos, lo que comúnmente llamamos artesanía. Si bien indiscutiblemente esos artículos son de carácter y valor artesanal, en el contexto de la industria de la moda se alude a un ideal más complejo. De modo que la artesanía es obviamente artesanal, pero lo artesanal tiene una comprensión mucho más amplia y variada.

Dicho lo anterior, ¿qué tal si entramos ahora en conceptos de moda específicos? Algunos piensan hoy en día que artesanal es sinónimo de eco-friendly, es decir, moda que cuida la selección de los tejidos y materias primas o la forma en que son fabricados, así como los procesos de producción. El fin principal de lo eco-friendly es, en lo posible, respetar y proteger la naturaleza y el medio ambiente.

Pero, aunque lo artesanal es compatible con la preocupación por lo ecológico en múltiples aspectos, una prenda no es artesanal por estar confeccionada únicamente en función de esos criterios.       

Algo similar se puede decir en cuanto a ligar lo artesanal con la tendencia slow fashion. Lo slow fashion vendría a situarse en un punto intermedio entre la conciencia ecológica y el sistema de negocio equilibrado y equitativo. En este sentido, tiene un doble objetivo.

En primer lugar, y al igual que la moda eco-friendly, pretende un diseño y desarrollo sostenibles que procure, de manera responsable y comprometida, minimizar el impacto en la utilización de recursos o cómo estos se obtienen.

Por ejemplo, aprovecha elementos y componentes orgánicos y naturales, emplea y administra de manera racional otros suministros necesarios para la elaboración de fibras textiles, y se toma muy en serio la renovación y preservación de todos esos recursos.

En segundo lugar, vela por implementar medios de comercialización que sean éticos mediante diferentes estrategias, entre ellas, condiciones justas de trabajo o la realización de aportes benéficos, por ejemplo, mediante la cesión de un porcentaje de ventas a proyectos u organizaciones de interés social, sin fines de lucro.

La moda eco-friendly o “eco-amigable”, como la slow fashion o moda sostenible, como los modelos de moda fair trade (comercio justo) constituyen lo que se llama moda ética. Es decir, moda que cuida tanto el entorno como las personas como las condiciones económicas.

La moda artesanal es plenamente sensible a estos diferentes sistemas de moda ética, pero algo más la define como un género aparte. Más allá de alejarse de la fast fashion (término equivalente a “moda rápida” o de calidad  proporcional a su confección acelerada), y más allá del patronaje atento al detalle, o de ser la madre de la alta costura, la moda artesanal expresa un contacto vivo con el proceso creativo, esmerado y manual, y con todos los que participan en él.  

Expresa un enfoque y modo de hacer moda que se traduce en una seña particular, un legado, una tradición y, sobre todo, se traduce en que cada pieza se hace de manera única.

Lo artesanal es aquello en lo que hay arte. Y lo que tiene arte suele llevar implícito el anhelo que alberga todo artista, todo artesano: que otros lleguen a apreciar su creación. A veces, también lleva implícito un reto.

En el terreno de la moda, esto no es una excepción, y en estos tiempos, el reto más importante de lo artesanal, en términos prácticos, está en convertirse en moda del futuro que se vuelva competitiva y asequible. El reto está en que prendas de diseño original, y de impecable calidad en cuanto a materiales y acabado, puedan hacerse accesibles como alternativa real a lo que de la pasarela pasa a ser versionado a toda velocidad en producciones masivas.

 

El verdadero lujo que brinda una prenda de moda, como todo, no está en su precio, sino en la posibilidad de hacerte disfrutar de algo que valoras y con lo cual te sientas especial.